Cómo escribir un cuento infantil: consejos para escritores

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La mayoría de los niños están enamorados de los cuentos. Están deseando que sus padres o sus profesores les cuenten uno, poder mirar todas las ilustraciones que contienen e incluso fingir que lo leen ellos inventándose su propia historia. Los cuentos infantiles son una buena manera de potenciar la imaginación y el interés de los niños por descubrir cosas que todavía desconocen, por lo que en cada cuento que escuchan ponen todos y cada uno de sus sentidos para no perderse ningún detalle.

Escribir cuentos infantiles requiere una gran responsabilidad e imaginación. Es un error tachar a los cuentos infantiles de fáciles. El autor principalmente tiene que tener la habilidad de ponerse en la mente de un niño, es un esfuerzo que requiere imaginación y compromiso personal. En este post te proponemos pasos que puedes seguir para conseguir un resultado positivo. Escribir para los niños puede ser una tarea altamente satisfactoria y muy reclamada. Los niños siempre serán “lectores” comprometidos; un libro es un compañero de vida para los pequeños de la casa.

Conviértete en un niño para conectar con el

La literatura infantil requiere una conexión absoluta con el lector, por eso el autor debe ponerse en su piel. Debes dejar a un lado tu perspectiva de adulto ya que no escribes para ti mismo, escribes para niños. Las palabras deben ser más sencillas que nunca, breves y contar el máximo de información posible en menos líneas. Las grandes descripciones y explicaciones que te parecen necesarias como escritor adulto, para los niños son secundarias (y si su edad es muy inferior el exceso de información es prescindible). Haz el ejercicio de imaginar que eres un niño y hazte preguntas como: “es interesante la historia para un niño de corta edad”, “que aprende un niño del cuento”, “entiende el niño el lenguaje del libro”.

¿Qué busca un niño en un cuento? Cuando un niño busca que le lean un cuento lo que quiere es pasar un rato con su familia, profesor, amigo… que le lea el cuento y le haga disfrutar del momento de conexión del niño con la lectura. Un adulto busca en una lectura cosas completamente diferentes, por tanto, cuando escribas para un niño ponte en su lugar y busca una historia divertida o positiva, los niños son demasiado pequeños para sufrir con historias dramáticas. Los niños desconocen todos los problemas que rondan la cabeza de los adultos, solo ven magia, un mundo por descubrir y ganas de jugar y divertirse. Un libro también es un juguete para un niño que disfruta leyendo y viajando por las páginas del cuento.

Procura enseñarles la realidad de forma amable y feliz

El desenlace siempre debe ser para bien.Cuando los personajes tienen un problema el objetivo del libro es resolverlo,  así los niños captan el espíritu luchador y no se agobiarán ante situaciones, porque verán el lado positivo y sabrán que cualquier problema de su vida, como en los cuentos, tiene solución. Eso no significa que no debamos contarles la realidad a los niños, de hecho, se deben normalizar en lo posible las situaciones más dramáticas. Recuerda que tu labor como escritor no es dar dosis de realidad a los pequeños, sino dar pequeñas pinceladas de la vida siempre a través de un mundo mágico y placentero para los niños. En caso de que el protagonista del libro no solucione el problema, el niño debe absorber el aprendizaje de que no es el fin del mundo, que no pasa nada, y que siempre hay alternativas.

Debes decantarte por un grupo de edad

Es importante que elijas un grupo de edad a la hora de escribir un cuento infantil. En la vida de los niños, un año puede marcar una diferencia abismal, a diferencia de los adultos que leen los mismos libros con cuarenta o sesenta años. Por eso requiere tanto esfuerzo escribir para un niño. Un niño de dos años no tiene los mismos conocimientos que un niño de cinco años. De hecho, muchos libros que se escriben para niños de corta edad, no están planteados para que lo lean porque no saben. Aunque sea un adulto el que lee para los niños, debes adaptar cada detalle al grupo de edad en el que te identificas.

Cuida el lenguaje, justifica cada palabra que introduzcas

El lenguaje, el tono, el estilo, la elección de las palabras son detalles que todo escritor de cuentos infantiles debe cuidar. Es conveniente que la dificultad de las oraciones y las palabras vaya creciendo poco a poco a medida que nos dirigimos a un público infantil de edad más elevada.

Intenta que el niño utilice todos sus sentidos

A pesar de que en un libro los niños utilizan sólo sus sentidos de vista y oído si se lo están contando, debes intentar involucrar todos los sentidos de los niños, para que desarrollen al máximo su imaginación. Utiliza verbos sensoriales que involucren al niño en la lectura. Verbos como huele, tocan, sienten, escucha… deben estar siempre presentes en los cuentos infantiles. Haz que los niños se sientan parte del entorno donde se desarrolla la historia. Si por ejemplo escribes sobre algo que es ruidoso o húmedo, haz que los niños sientan los estruendos del ruido y la frialdad de la humedad.

Las onomatopeyas son un recurso bastante común en la mayoría de los cuentos porque incide aún más en estos verbos sensoriales “¡PUM!, se escuchó un golpe tan fuerte que retumbó por todas las paredes”. Gracias a las onomatopeyas, el pequeño lector presta aún más atención y memoriza tu cuento  para añadir sus onomatopeyas favoritas. Este recurso estimula mucho a los niños y les ayuda a expresar la intensidad que requiere cada lectura.

Las rimas también son muy comunes e importantes en los cuentos infantiles. Atrae la atención de los niños y les ayuda a aprender que las palabras tienen musicalidad entre sí. Juega con la rima asonante y consonante. Además gracias a la rima y los sonidos bruscos que tienen algunas palabras puedes crear diferentes climas: por ejemplo si usas palabras con doble R crearás un  ambiente brusco y de que algo importante ocurre. Las rimas pueden aparecer de una línea a otra, en medio de cada línea etc. A tu gusto como escritor.

Algunas figuras literarias sencillas llaman mucho la atención de los niños. Metáforas o símiles ayudan a los niños a tener imaginación para crear comparaciones. La repetición de palabras en diversas páginas potencia la memoria de los niños. También puedes usar aliteración que repite sonidos.

Selecciona un tema y un lugar principal donde se desarrolla el cuento

Los temas que puedes introducir en un cuento infantil son muy numerosos pero vienen ligeramente limitados por los conocimientos de los niños. Es decir, el amor romántico que los niños no han experimentado no es una temática adecuada para los cuentos infantiles (si lo es para novelas juveniles). Los sucesos cotidianos que forman parte de la rutina de los niños son siempre adecuados. A los niños les encanta oír historias que suceden en el colegio, en la casa del protagonista, un viaje a la playa, al campo, historias con animales… para aprovechar al máximo estos lugares que como adulto no te pueden resultar muy interesantes para el desarrollo de una historia, intenta introducir algo extravagante y fantástico y convertirás una historia común en una historia mágica para los pequeños.

Una visita al médico, al dentista o a lugares que puedan asustar a los niños pueden ser temas interesantes para los cuentos infantiles. Recuerda sacar siempre experiencias positivas para que los niños no relaciones una visita al dentista (que ya es desagradable) con algo negativo y doloroso.

Los límites de la realidad no tienen lugar en los cuentos infantiles

Todo lo que imagines es posible en el mundo de los niños, y por tanto, debes seguir esta idea en tu cuento infantil. Los límites como la gravedad, la velocidad, y la imposibilidad de estar en un cierto lugar no existen para los niños. Así pues, puedes narrar el viaje de tu protagonista al espacio exterior, puedes darle voz a los animales, a las plantas o a los objetos. Bucear durante horas en el océano, coronar la cumbre del Everest etc. Gracias a estas experiencias imaginarias los niños descubren que cuerpos celestes existen, que criaturas habitan en el mar, que diferencia a los animales etc.

El protagonista es peculiar y único

El personaje principal del cuento solo debe ser uno y desarrollar al máximo lo que le sucede. No quiere decir que no puedas introducir a más personajes (cómo te aconsejamos en un post anterior sobre escribir cuentos breves, el número de personajes debe ser limitado). El cuento infantil gira en torno a este personaje con el cual los niños deben identificarse, por tanto lo más sensato es que el protagonista sea un niño de una edad parecida al lector. El niño sentirá que él forma parte de la historia y todo lo que le ocurre al personaje le pasa a él mismo.

Añade un rasgo peculiar que diferencie a tu personaje de otros. Puede ser un rasgo físico como un peinado divertido, o una vestimenta que llame la atención. También puedes darle un rasgo de personalidad y girar en torno a este durante toda la historia, por ejemplo un protagonista que sea egoísta y aprenda en el transcurso del cuento la importancia de compartir y los valores positivos.

Estructura del cuento infantil

Los cuentos infantiles tiene  la estructura típica de cada narración pero añadiendo matices. La introducción debe enganchar al lector inmediatamente. Establece un carácter y un tono cautivador desde el inicio. En el desarrollo el personaje principal se enfrenta a un conflicto y debe superar ese obstáculo (es preferible que solo sea un conflicto). El desenlace cierra el cuento y dice al lector si se ha logrado superar el obstáculo principal de la trama. Los cuentos suelen tener una moraleja, es decir, un aprendizaje que sacar de la lectura. La moraleja debe mostrar valores positivos e inspiradores para los niños.

No te pongas límites y autopublica tu cuento

En viveLibro nos preocupamos por ti y queremos ayudarte a que tu cuento llegue a todos los niños. Esperamos que gracias a estos consejos consigas autopublicar tus propios cuentos y logres la confianza necesaria para lanzarte hacia otros géneros literarios. Nuestro equipo editorial te acompañará en todo el proceso. Solo tienes que hacernos llegar tu manuscrito y hacernos saber cuál es tu objetivo y tus propósitos con tu obra, a partir de ahí trataremos contigo qué servicios editoriales son los que mejor se adaptan a ti.

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