Entrevista a Rafael Arenas Montava, autor del libro «La Luna sobre Baghak»

Buenos días, Rafael. Cuéntanos un poco acerca de ti. ¿Cómo empezaste a escribir? 

En el año 1982, cuando estaba haciendo el servicio militar, empecé a visitar asiduamente la biblioteca en la base naval y comencé a escribir mis primeros poemas, inspirado por Luis Cernuda, Pablo Neruda y, por supuesto, mi maestro en temas del alma, Gustavo Adolfo Bécquer. He seguido hasta la actualidad escribiendo poesía hasta un total de cinco libros, aunque de momento no los he editado.  

Respecto a la narrativa, escribí de joven cuentos cortos que me ayudaron a desarrollar mi capacidad expresiva, pero no fue hasta el año 2012 cuando edité un pequeño libro, relativamente corto y casi como un ensayo (La orilla de las mariposas), del cual en la actualidad estoy escribiendo una versión extendida. Mi primera novela seria, por decirlo de alguna manera, fue ACTO DE FE, editada en 2021, y a continuación fue CUANDO TE DORMISTE… (2022) y finalmente, para completar una especie de trilogía policiaca y, por supuesto, centrada también en los sentimientos humanos, destacando el amor entre otros, edité en el año 2023 la última, LOS CAMINOS INVISIBLES. 

Tengo varios libros más en fase de preparación, pero sólo son bocetos iniciales pendientes de madurar, excepto la recién editada LA LUNA SOBRE BAGHAK, todo un cambio en mi línea de trabajo. 

Es un placer tenerte de vuelta en la editorial con tu nueva obra, La luna sobre Baghak. ¿Cómo surge la idea de este libro?  

Me apasiona la historia y he leído mucho de las actividades de nuestros militares en los últimos años en acciones en el extranjero. Pienso que no han sido reconocidos como se debe, ni por las autoridades correspondientes ni por los ciudadanos, quizás por la escasa información recibida de sus acciones, la mayoría con grandes actos de honor y de valor. Si estuviéramos viviendo en otros países, estoy seguro de que habrían sido reconocidos de otra manera. Ésta es una forma, con mi libro, de darles humildemente este reconocimiento por mi parte. Pero el libro surge de las innumerables informaciones e historias que me facilitó un amigo mío, al cual le dedico el libro, en su estancia en Afganistán. Él volvió con las últimas unidades tras la retirada reciente de ese país y su entrega a los talibanes. Como digo en el libro, esa no es su historia, pero no todo es mentira. También aparecen varias historias de amor, de honor, de lealtad, de traición, de muerte y de sufrimiento, porque eso es la guerra. Intento hacer un gran esfuerzo en poder entender también al pueblo afgano y trasmitirlo para poder asimilarlo a nuestra cultura occidental, muy diferente aparentemente, pero que en el fondo hay muchos puntos en común. Ha sido, quizás, lo más difícil para mí.  

¿Qué van a encontrar los lectores en esta obra? 

Al principio una historia de amor, algo extraña, pero más real de lo que la gente puede llegar a creer. Eso ha ocurrido y está ocurriendo en nuestro país desde hace mucho tiempo con la trata de mujeres. Me he documentado en historias reales porque me parece muy importante visualizarlo, aunque sea en una novela. Después viene la guerra y allí vuelven a surgir los sentimientos como he dicho antes, el amor, la humanidad, el honor, la lealtad, la traición, la crueldad, el sufrimiento, la muerte… y la vida continua, pero es allí donde todo esto se intensifica, se magnifica y se vive al límite, a ese límite que uno no puede ni llegar a creer que pueda existir. A veces, se llega, otras veces, no. 

¿Qué significado se esconde detrás del título?¿Fue tu primera elección o barajaste otras opciones? 

Quizás sea una manía, pero cuando me surgen unas ideas para escribir un libro, lo primero que trabajo es en el título. Es como cuando una mujer se queda embarazada, suele ocurrir que se le busca un nombre para darle ya el primer toque de personalidad e identidad. Para mí, un libro es como un embarazo y el parto surge cuando se edita. Es un momento sublime de felicidad, no de ego. Tengo cuatro hijas y mis libros son como mis hijos. Eso es lo que siento.  

El título surge por mi pasión por la luna y en el libro aparecen algunas escenas que justifican claramente el título. 

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¿Qué hay de personal en La luna sobre Baghak?  

Todos los libros que he escrito tienen algo personal, yo los utilizo para crear momentos, escenas, caminos, frustraciones e ilusiones, así como el crear personajes utilizando formas físicas y de personalidad de seres reales, incluso mezclándolos; otros, por supuesto, son inventados. En realidad, hago composiciones de personas para ajustarlos a mis necesidades, aunque muchos de ellos son reales y, en parte, éste es un reconocimiento para ellos, al visualizarlos aquí por haber podido compartir parte de mi vida con ellos. Quien me conoce en mi vida privada, creo que en alguno de los casos los podrán o incluso los habrán relacionado con personas de mi entorno.  

¿En qué crees que se parece o diferencia esta obra con respecto a tus obras anteriores? ¿Ha evolucionado tu forma de escribir?  

La primera novela fue de amor y de aventura. Las tres siguientes, la trilogía, son de amor y policiacas. Está es de amor y de guerra. En eso se diferencian, aunque todas tienen un nexo común, el amor. No sé si podría escribir libro alguno sin que apareciera el amor, aunque fuera de alguna forma. Para mí es la base de todo. Creo que esta última novela es un paso adelante. La trilogía fue meterme dentro del mundo policial, donde tengo ciertos conocimientos y algunos conocidos, pero el tema militar quedaba muy lejos de mi alcance, sólo por haber hecho el servicio militar no era suficiente. Gracias a mi amigo Miguel, intenté conectar con el mundo militar y el pueblo afgano. El libro es el resultado. Espero que quien lo lea, sea o no conocedor de ello, no se sienta defraudado. 

A la hora de escribir este libro, ¿qué dificultades has encontrado? ¿Qué te ha resultado más sencillo?  

Quizás lo he comentado ya. Lo más difícil fue preparar, documentar e historiar el tema de la trata de mujeres, fue duro. Después, lo dicho, el mundo militar ya me quedaba distante y la ayuda personal recibida en forma de relatos, junto con todo lo que me documenté, tanto en temas de acciones militares como del pueblo de Afganistán y su país.  

Lo más sencillo, dejar correr mi imaginación y asimilar todo lo recopilado. La verdad, me di cuenta de que estoy profundamente en contra de la guerra y al mismo tiempo, reconocer lo importante de tener a unos militares profesionales que luchan por mantener la paz o, al menos, contener los conflictos muy lejos de nuestras fronteras. 

¿Cuáles dirías que son las características que definen tu estilo de escritura?  

No creo que sea la persona más adecuada para autodefinirme, pero mi estilo es bastante personal. Busco una narrativa sencilla pero trabajada, que pueda ser asimilada por el lector, mezclando situaciones sencillas diarias con acciones complicadas, así como utilizando la ironía, el sarcasmo, las cosas más sencillas de la vida y, a veces cosas que no nos gusta oír.  

Me dijo recientemente alguien que había leído mis libros que las conversaciones entre los protagonistas eran muy reales, nada forzadas, como la vida misma; pero lo que más le sorprendía era que, a veces, cuando yo relataba ciertas cosas, le parecía como si yo fuera una voz en “off”, como una tercera persona, dando la opinión o poniendo en dudas razonables en ciertas cosas o situaciones relatadas. Quizás ese sea mi punto diferente, más personal. Aun así, lo que intento es que el lector quiera empezar el siguiente capítulo, una vez ha acabado el presente, que se adentre dentro del libro, lo disfrute y lo viva como si fuera realidad. 

¿Tienes alguna obra o escritor como referentes a la hora de escribir? 

Es una pregunta importante y al igual que tengo un maestro en la poesía, como lo he dicho ya anteriormente, en la narrativa admiro a muchos escritores. Me encanta el lenguaje rudo y directo de Fernando Aramburu, así como la calidad narrativa de Arturo Pérez Reverte. Pero reconozco que siento una gran admiración por Dolores Redondo y su trilogía del Baztán, así como por Isabel Allende, Javier Sierra… son tantos. Y de los clásicos, aún son más.

¿Tienes algún nuevo proyecto en marcha? ¿Te gustaría probar con otros géneros literarios?  

Tengo varios proyectos en marcha y uno de ellos es una crónica de viajes realizados durante mi vida. Me dio la idea un viejo libro que tengo por algo similar escrito por nada más y nada menos que D. Miguel de Unamuno. Otro libro sería de historia, con informaciones y relatos facilitados por mis padres, tíos y abuelos de una época complicada en España, como es el principio del siglo XX hasta la guerra civil. Finalmente, estoy también tanteando una segunda parte de LA LUNA SOBRE BAGHAK, pero eso son todo conjeturas. La verdad, todavía estoy pensando qué camino seguir, aunque ya no puedo vivir sin escribir, de eso sí que estoy seguro. 

¿Qué le dirías a los lectores para que decidan llevarse a casa La luna sobre Baghak?  

Para mí es un libro que habla de temas reales, con personajes y situaciones reales. Creo que es ameno y su lectura es relativamente fácil, donde los actores que participan en el texto lo hacen con la mayor naturalidad que he podido conseguir impregnarles. Siento que los sentimientos y los traumas, tan presentes en nuestra vida cotidiana también aparecen como algo principal y primordial, y en eso me baso con los personajes, que parezcan humanos, con sus defectos y sus virtudes, e incluso que uno se pueda identificar de alguna forma con alguno de ellos. He querido que el amor lo abrace todo, para bien y para mal. Espero que les guste, porque este libro lo he escrito con todo mi corazón. 

¡Gracias por tu tiempo, Rafael! ¡Te deseamos mucha suerte con el lanzamiento de La luna sobre Baghak! 

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