Los personajes secundarios: el alma del libro

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Los personajes secundarios pueden suponer para tu libro el alma que necesitas para dar forma a tu historia. Una narración está protagonizada por unos personajes que se mueven en una trama determinada por la imaginación de autor. Como ya sabes existen diferentes tipos de narraciones y de géneros literarios donde puedes trabajar. Lo recomendable es adaptarte a las características de ese género literario, por ejemplo si optas por escribir un cuento o un relato breve, no deberás introducir más de dos o tres personajes (marcado por el límite de espacio) y probablemente no dediques tiempo a los personajes secundarios. Pero si vas a escribir una novela debes saber que los personajes secundarios son el alma de la historia y tienen la misma importancia que los personajes protagonistas y antagonistas. De hecho, los personajes secundarios son fundamentales dentro de la trama y apoyar al personaje protagonista. Sin duda, dan sentido a la historia.

Puedes crear a los personajes secundarios después del protagonista y añadir en ellos virtudes que puedan ayudar al protagonista o que le entorpezcan. Los personajes secundarios pueden completar la personalidad del protagonista y aprovechar su repercusión en la trama (la magia y la fuerza) para atrapar a los lectores y captar su atención. Que los personajes sean secundarios no implica que tengan que ser mediocres, menos inteligentes o estar siempre a la sombra del protagonista. El personaje protagonista no es el mejor en todo, y en diversas ocasiones necesita de la ayuda de los personajes secundarios para resolver cualquier problema. Caer en tópicos de crear un protagonista egocéntrico y único capaz de solucionar todo lo que se le ponga por delante es poco creíble para los lectores y se cansarán de personajes tan básicos y marcados. Por esta razón los personajes secundarios deben adoptar importancia y fuerza. Es conveniente crear varios personajes que tengan diferentes formas de comportarse e incluso establecer una evolución en su personalidad (tan profunda como escribiríamos para un personaje principal), así los lectores dedican tiempo a conocerlos y por qué no, identificarse con alguno de ellos más que con el propio protagonista.

Los personajes secundarios deben encontrar su espacio dentro de la novela. El autor debe crear escenas en las páginas del libro donde solo aparece el personaje secundario, resuelve conflictos o los crea. Pero recuerda, no están a la sombra del protagonista. La evolución de un personaje secundario puede ser tan grande que incluso puede pasar a ser uno de los protagonistas, tus dotes como escritor y tu habilidad para dar giros en la personalidad de estos son tus armas para añadir intensidad a la novela.

Tipos de personajes secundarios

A estas alturas del post  hemos llegado a la conclusión de que los personajes secundarios son esenciales para el desarrollo del personaje principal. Ayudan a comprender determinados comportamientos del protagonista, pero no todos tienen la misma relación con el protagonista. Algunos personajes secundarios son imprescindibles para la trama porque ejercen una relación de amistad, amor, o un peso importante con el protagonista. Otros, sin embargo, pueden ser compañeros, conocidos, familiares… Según su relación con el protagonista los categorizaremos en principales o secundarios ¿por qué? Porque como en la vida real no todas las personas pasan por la vida de alguien de la misma manera y con la misma importancia. Pero recuerda, si vas añadir un personaje que no aporta nada, es mejor que no le des importancia de aparecer.

Según su relación con el protagonista: personajes secundarios principales.

En esta categoría introducimos a los personajes secundarios que tienen una relación de cercanía con el protagonista, ya sea para bien o para mal. Su presencia dentro de la historia ejerce una gran influencia para el protagonista porque todos los actos o decisiones que tomen estos personajes cambian el estado de ánimo del protagonista. Ciertos ejemplos  de personajes que podemos introducir en esta categoría pueden ser amigos íntimos del protagonista, pareja, familiares muy cercanos… pero deben marcar para siempre la conducta del protagonista. También puede ser un personaje malvado (que no antagonista) que influya en el estado de ánimo del protagonista para mal.

La influencia de estos personajes puede decir a los lectores como es el protagonista como persona, es decir, deja a la vista diferentes puntos de vista del protagonista. Cuando un amigo fiel está débil, podemos ver la actitud de ayuda, implicación o preocupación.

Según su relación con el protagonista: personajes secundarios en segundo plano.

En esta categoría de personajes secundarios vamos a introducir a aquellos que no tienen una relación de cercanía con el protagonista, son neutros, pero importantes para dar sentido a ciertos momentos de la trama. Pueden ser conocidos del protagonista, compañeros en una situación concreta (compañeros de clase, de trabajo, compañeros de celda, compañeros de batalla…), también vecinos etc. El objetivo de estos personajes secundarios no es que aparezcan en las escenas más relevantes de la trama con un papel protagonista pero si añaden información al protagonista, contextualizan grandes momentos, o explican que ha sucedido en un momento de desconocimiento del protagonista. Tienen momentos de interacción con el protagonista pero no se necesitan mutuamente, cada uno tiene su propia vida. Es posible que tengan una relación cercana con alguno de los “personajes secundarios principales” (familiares, amantes, amigos etc.) En algún momento de la trama aportan una luz al protagonista o antagonista.

Personalidad que podemos dar a los personajes secundarios

Independientemente de su relación con el protagonista, podemos dar personalidades que están presentes en la mayoría de las novelas. Recuerda que solo tú decides que personalidad van a tener los personajes que desees crear, pero queremos darte algunas ideas de personajes secundarios que nunca fallan en las novelas.

Personaje secundario cómico

Aunque no escribas una novela con toque de humor y opte por un tema dramático o doloroso, puedes añadir un personaje que con su presencia de un toque de humor a la historia para simpatizar con los lectores. De hecho gracias a estos personajes puedes añadir un desahogo, otro punto de vista en un momento aparentemente dramático. Probablemente sea un personaje que caiga bien a los lectores y puedes enfatizar en el dramatismo del dolor que les causaría a los lectores que algo malo le ocurriera a este personaje, por lo que crear un personaje cómico es un arma de doble filo para tu novela dramática. Es un personaje muy recurrente por muchos autores y puedes hacer que su relación sea estrecha o no con el protagonista, pero recuerda que a los espectadores les encantarán las escenas donde aparezca este peculiar personaje. Gracias a las descripciones, puedes añadir características físicas que resulten más coherentes con este tipo de personaje. Por ejemplo el típico escudero de los héroes.

Personaje secundario amante.

El amor de pareja está presente en la vida de las personas, por lo que no es de extrañar que en la mayoría de las historias aparezca un amante del protagonista. La relación de este personaje con el protagonista suele ser cercana, y es el punto débil del protagonista. Todo lo que le suceda a este personaje va a repercutir en el comportamiento del protagonista. Si le suceden cosas buenas el protagonista será feliz, si le ocurre algo dañino o doloroso, el protagonista se verá perjudicado. Puedes hacer que la trama afecte a este personaje secundario para dar matices al protagonista y potenciar los sentimientos con los que los lectores pueden verse muy identificados. La relación amorosa está bajo tu decisión, es decir, pueden tener una relación estable y feliz o tener una relación complicada y dañina.

Personaje secundario testigo.

La presencia de estos personajes en un momento clave de la trama en la que no se encentra el protagonista, hace de testigo para el espectador. Gracias a la aparición de este personaje en esa situación, el lector comprende algo que sucede y suele ser interesante que el protagonista no sepa nada y el espectador si (por ejemplo un personaje que descubra quién es el padre del protagonista, que el espectador lo sepa durante la trama, pero que el personaje lo desconozca durante gran parte de la trama). La relación que pueden tener estos dos personajes no tiene por qué ser cercana. Puedes crear un personaje testigo de cualquiera. Puede que incluso la existencia de este personaje en la trama no sea interesante y que solo tenga sentido por la noticia relevante que ha recibido.

Personaje secundario referente para el protagonista.

El protagonista siempre acude a esta persona para recibir consejo y deposita en él muchísima confianza, de tal forma que si este personaje desaparece de su vida el protagonista sufrirá una lluvia de sentimientos. Este personaje puede ser un padre, un maestro, un compañero… que tenga experiencia y sea un soplo de aire fresco para el protagonista.

Personaje secundario que haya afectado el presente de protagonista.

De igual manera que puede afectar para bien, un personaje secundario que haya afectado para mal en el pasado del protagonista hará que el espectador conozca más a fondo al personaje principal. Puede haber sufrido en el pasado por culpa de una infancia dura. Puedes introducir estos personajes por flash-back y así ahorrar excesivas explicaciones sobre ellos.

Personajes secundarios relacionados con el antagonista.

No todos los personajes que aparecen tienen por qué tener relación con el protagonista para adquirir relevancia en la historia. Un personaje secundario que tenga relevancia en la vida del antagonista también puede darte momentos importantes a lo largo de la novela.

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