Guía completa para escribir micro-relatos y micro-cuentos

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Para escribir un microrrelato, lo único que necesitas es una buena idea que plasmar sobre el papel y predisposición para adaptarte a sus características. Cuando emprendes por primera vez el camino de escribir una historia, los microrrelatos son el género literario ideal sobre el cual forjarte y perfeccionar tu técnica. Los microrrelatos ayudan a los autores a ‘’entrenar’’ su habilidad de redacción y narración, así como mejorar su vocabulario, sintaxis y conocer los recursos estilísticos que completan el significado de tu breve historia. La clave de los microrrelatos (como su propio nombre indica) es su brevedad. Aprender a dominar la narración hasta de forma breve, ayuda a muchos autores a adquirir experiencia para emprender proyectos literarios más difíciles como podría ser enfrentarse a una novela que requieren de esfuerzo y constancia.

No solo tienes la capacidad de mejorar gracias a los micro-relatos y microcuentos, poseer un número amplio de cuentos de calidad, puede abrir puertas a tu carrera profesional como escritor. Tienes la posibilidad de presentar tu obra a un concurso de escritura y obtener premios. Tus obras serán leídas por otros autores y quién sabe si esto dará el empujón que necesitas para darte a conocer en el mundo de la literatura. Recuerda que todos los autores tienen un comienzo y no debes dejar escapar ningún tren que se te presente.

En este post de vivelibro te ofrecemos la guía definitiva para escribir microrrelatos y microcuentos. Son numerosas las ventajas que tiene para ti como autor dominar este género literario, descúbrelas y conviértete en el mejor.

Elige una historia breve

En ocasiones creemos equivocadamente que para escribir un microrrelato, el autor debe tener gran capacidad de síntesis. Un microrrelato debe contener una historia breve no resumir una historia larga, el interés del microrrelato está en su inmediatez. por tanto antes de comenzar será mejor que reflexiones sobre la brevedad e inmediatez de tu historia. Tu historia debe comenzar en el punto clave en el que ocurre algo que marca la historia. No te preocupes ni pierdas el tiempo en explicar los antecedentes de la historia, los lectores que acuden a leer un microrrelato son conscientes de su característica y no buscarán saber todos y cada uno de los detalles de la historia. Por tanto el primer gran consejo es ir al grano de la historia y prescindir de todos los detalles que son irrelevantes en la historia. En definitiva, debes elegir el momento de mayor intensidad donde se desarrolla el conflicto y el resto de la trama girará en torno a ese momento clave. Los lectores desean saber la historia de forma inmediata. La extensión del microrrelato está entre cinco y doscientas palabras.

El lector imagina el resto de los detalles

La brevedad de los microrrelatos obliga al lector a imaginar el resto de los detalles que no incluyas en el microrrelato, pero no te preocupes porque el lector sabe que tiene que hacer ese esfuerzo imaginativo y por eso elige ese género literario para deleitarse. El lector está esperando que le sorprendas con la esencia de microrrelato.

Gracias a este género literario, el lector y el autor interactúan sin conocerse. El lector sabe que debe completar los significados ocultos que ha expresado el autor, y el autor debe crear el camino adecuado para que los significados ocultos sean entendidos correctamente. El esfuerzo debe ser ampliado por parte del autor, para introducir las partes sugeridas y dotar de sentido a la historia.

Pocos personajes e imprescindibles para la historia

La brevedad también se incluye en el número de personajes. Por tanto el número de personajes no puede ser excesivo, porque no tienen espacio dentro de la historia. Lo más recomendable es que los personajes sean dos o tres. Los personajes secundarios no son importantes en los microrrelatos, ya que, el momento clave en el que se basa el microrrelato solo tiene importancia en el protagonista. No puedes dedicar ni espacio ni líneas en presentar personajes que no son relevantes para el significado de la historia.

El ejercicio de imaginación que tiene que hacer el lector con los datos que le sugieras en la historia, sería más complicado si no entiende porque los personajes son importantes para la historia. No te preocupes por el trasfondo de los personajes, su infancia, su presente o su futuro. El microrrelato cuenta una historia de ahora, y los lectores imaginaran como ha sido su vida, es o será, según las sugerencias que añadas en tus líneas. En caso de que necesites introducir más personajes, deberás reflexionar una vez más sobre el formato de la historia. Si tu microrrelato requiere la presencia de más de tres personajes, no puedes catalogarlo como microrrelato y estarás redactando otro género literario.

Muestra escenas concretas para desarrollar de forma breve ideas extensas

Con pequeñas pinceladas puedes lograr contar grandes historias sin indagar en detalles. Es posible que necesites desarrollar una idea extensa importante para que el lector pueda entender el microrrelato. No tienes espacio para tal propósito, pero si tienes alternativas. Puedes mostrar la idea tan extensa en una escena de la vida del personaje. Por ejemplo, en lugar de explicar la buena relación entre dos amigos que se conocen desde su infancia, muestra una idea en la que se sobreentiende la amistad que les une.

Brevedad en el tiempo y el espacio

Con tan solo doscientas palabras es imposible ubicar a los personas en un largo periodo de tiempo ni mucho menos de un lugar a otro. Si incluyes un viaje en el tiempo, debe ser clave basarse solo en los momentos claves, no explicar lo que sucede en el periodo que separa ambas épocas. El lector solo necesita tus sugerencias, no le interesan grandes explicaciones, prefiere imaginarlo. En cuanto al lugar de los hechos, no puedes añadir descripciones, solo ideas concretas que definan con una sola palabra cómo era el lugar. Puedes ayudarte de la intuición que tiene el lector situando la historia en un lugar popular, y así, ahorrar explicaciones. Una ciudad conocida donde situar la historia será suficiente para el lector (si sitúas a tus personajes en Las Vegas, ya adquieren muchas ideas sugeridas que contextualizan este lugar. No tendrás que explicar en ningún momento donde se encuentran ni la actividad que les llevó a ese lugar. También puedes situar a los personajes en lugares genéricos que todos los lectores conocen. Una playa, el campo, la montaña, el desierto… son lugares que basta con nombrar para que cada lector desarrolle en su mente como es este lugar basándose en sus experiencias personales.

Estructura que caracteriza al microrrelato

Para contar cualquier historia debe existir una estructura. El microrrelato, aunque sigue la estructura clásica de una historia, no tiene espacio para una distribución de planteamiento, nudo y desenlace. El microrrelato debe caracterizarse por esta estructura pero centrándonos en la trama, en el momento clave del acontecimiento. No cuentes todo, sino únicamente lo necesario. Cada palabra es importante e imprescindible para provocar sensaciones en el lector, piensa bien si las palabras que añades dotan a la obra de la escritura de microrrelato. Es conveniente que no sobre ni falte ninguna.

El título también es importante para la historia

En los microrrelatos el título que elijas cumple una función importante. El título no resume la historia, sino que es clave y forma parte de la historia en sí. Debe revelar algo que falta en la historia y completarla.

El microrrelato debe hacer que el lector reflexione

Un microrrelato debe transmitir un pensamiento y el lector debe invertir más tiempo en reflexionar sobre el tema que en leerlo. Debes usar palabras que aporten mucha fuerza en poco espacio, abocar a un sentimiento puro, que haga que el lector tenga todos los sentimientos a flor de piel. Cuando concluye el microrrelato debes mantener el impacto en lector y porque no, que el lector imagine lo que pasa posteriormente.

En el siguiente microrrelato de Ernest Hemingway, los elementos son mínimos pero se expresan muchos sentimientos y sugiere al lector múltiples ideas sobre el antes y el después de la historia: “Se venden zapatitos de bebé, nunca usados”. Impactante. Este microrrelato es un buen ejemplo de que con pocas palabras el lector puede imaginar una historia muy dura: la pérdida de un bebé antes de su nacimiento y el dolor que supone al finalizar la historia.

Lee otros ejemplos y publica con viveLibro

La mejor forma de aprender a expresar sentimientos con microrrelatos es empaparte de este género literario, leer todas las posibilidades que existen y adquirir ideas. Leer enseña más de lo que imaginas. Quizás te resulta muy difícil al principio contar una historia sin florituras y sin detalles. Practica esta habilidad y así mejorarás tu capacidad para narrar historias abarcando solo las cuestiones más importantes.

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