Cómo escribir una novela juvenil: consejos para escritores

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Escribir una novela juvenil puede convertirse en un reto para muchos escritores. Cuando somos adultos, tenemos otros puntos de vista sobre la vida en comparación a las ideas y preocupaciones que rondaban en nuestra cabeza durante la adolescencia. Para escribir una novela juvenil, en la cual el público objetivo al que te diriges es adolescente (en su mayoría), debes hacer un ejercicio de remontarte a una época de tu vida en la que todo era curiosidad y primeras experiencias.

Las novelas de temática juvenil son de los libros más leídos en el mundo. Los adolescentes son lectores potenciales y por esta razón hay que cuidarlos haciendo su hábito de lectura lo más sano y placentero que podamos. Antes de comenzar a escribir debes tener en cuenta algunos requisitos imprescindibles: la edad del público al que te diriges con tu novela debe rondar entre los 10-17 años -aproximadamente, ya que hay personas que se interesan por historias juveniles y adolescentes en la edad adulta-. El protagonista de tu novela debe ser un adolescente (es decir, los adolescentes deben identificarse con el protagonista en edad y rutina de vida). Los jóvenes son esponjas por lo que debes escribir con cautela, cada idea o argumento que desarrolles puede quedar en la mente del lector (para bien o para mal).

En definitiva escribir para jóvenes significa conocer su mundo, las preocupaciones que habitan en su cabeza día a día, enseñarles los conflictos a los que se pueden enfrentar en la vida, entender su humor y sobretodo dar a sus problemas la importancia que se merecen (aunque desde tu perspectiva como adulto no sea para tanto)

Consejo principal para escribir literatura juvenil: leer sagas juveniles.

El mercado de la literatura está plagado de sagas y novelas juveniles y han tenido mucho éxito entre los adolescentes. El mejor consejo que podemos darte es que leas el mayor número posible de estas novelas. Hay de diversos tipos: fantásticas, románticas, problemáticas (drogas, alcohol…). Absorbe todas las ideas y características que creas que se repiten y que han logrado tener éxito y hazte la pregunta ¿qué crees que esperan encontrarse los jóvenes en una novela?

Observa el mundo que les rodea

Todos hemos sido adolescentes alguna vez, pero las épocas cambian demasiado rápido y con ello, cambia el mundo que rodea a los adolescentes. Por lo que ten en cuenta que todo aquello que rodeaba tu adolescencia es posible que ya no sea el punto de mira de los jóvenes. Tendrás que hacer un ejercicio de investigación; observa el mundo que les rodea, cómo hablan, cómo piensan, qué les motiva, qué les preocupa, qué les lastima… responder a estas cuestiones te resolverán muchos enigmas a la hora de escribir una novela. Tras esta observación previa ya sabrás qué roles añadir a los personajes, que conflicto protagoniza la historia, cómo se relacionan e interactúan entre ellos… Recuerda que los jóvenes deben creerse la historia, e incidir en desarrollar de la mejor manera posible estos detalles, es ganarse la credibilidad de tu público objetivo.

Temática.

Los temas que puedes tratar en una novela juvenil son infinitos, la fantasía y los mundos sin explorar suelen ser protagonistas de numerosas novelas. El romance y el primer amor es un tema recurrente que aparece en la mayoría de las novelas, antes o después un romance protagoniza la novela juvenil (por lo que es recomendable que añadas esta característica a tu novela aunque el tema principal no sea el amor).

Tiempo y espacio del escenario.

Como ya hemos comentado, es recomendable que el protagonista sea  un adolescente, por lo que te esto te da unas ventajas y también unas limitaciones en cuanto al tiempo y lugar. Por ejemplo, el protagonista no puede tener una profesión ‘’adulta’’ porque no le ha dado tiempo a desarrollar estudios para esa profesión. Es decir, el protagonista no puede ser un médico, abogado, policía… pero esto no quiere decir que no puedas desarrollar tu novela juvenil en un hospital, unos juzgados o una comisaria. Debes saber adaptar la situación donde quieres desarrollar la novela a las características del protagonista.

Tampoco debes caer en incongruencias sociodemográficas. Los escenarios deben estar bien cuidados, si el protagonista viene de una familia pobre o problemática no debes desarrollar la historia en un barrio rico como La Moraleja.

Un estilo narrativo adecuado

El autor debe hacer el esfuerzo de adaptar el vocabulario y la gramática de la novela a los adolescentes. El lenguaje debe ser sencillo pero rico y cuidado. No debes introducir palabras rebuscadas ni excesivos tecnicismos. Los jóvenes todavía no conocen muchas palabras pero esto no significa que no podamos introducir un lenguaje cuidado y enseñarles poco a poco vocabulario que todavía desconocen. Anteriormente hemos dicho que los adolescentes son esponjas que no paran de absorber y aprender información, por lo que añadir vocabulario diferente en lugar de siempre lo mismo es adecuado. El objetivo es que no requiera excesivo esfuerzo leer la novela pero tampoco hay que utilizar un lenguaje fácil y simple.

Puedes añadir anotaciones al final de la página de palabras o expresiones que creas que son nuevas para ellos y explicarlas, para que no tengan que recurrir al diccionario y  parar la lectura.

No adoctrines a los lectores

Los jóvenes son más vulnerables a los adoctrinamientos de ideas y pensamientos ya que aún no conocen todas las caras de la moneda. No les adoctrines ni intentes que piensen como tú a través de una novela. Los adolescentes desconocen el origen de muchos problemas que se intentan resolver con ideologías. Si crees que es necesario, explícales de forma fácil y sencilla el origen de estos problemas y enséñales la realidad. Ofréceles argumentos que les hagan pensar y reflexionar sobre el tema en cuestión y deja que ellos mismos sean dueños de sus propios pensamientos y de su futura ideología.

Cada cual debe sacar sus propias conclusiones y aprendizaje después de la lectura. Tus armas como escritor, para mostrarles la versión más objetiva de un problema, son las que marcarán el correcto aprendizaje de los jóvenes.

Gracias a una novela los adolescentes pueden viajar a mundos que desconocen y de los cuales ni siquiera han recibido información. Puedes escribir de forma realista como es el mundo en estos lugares, cómo se comporta la vida ante los problemas que surgen dentro y de forma inconsciente el lector juvenil aprenderá que existe un mundo más allá de su rutina. Intenta impregnar sus líneas de ética y muéstrales las consecuencias que tienen los comportamientos negativos.

Añade dosis de realidad

Normalizar temas que muchos jóvenes desconocen o consideran tabú también es tu función como escritor de literatura juvenil. Es muy normal que los problemas que dominan el mundo no estén dentro de las preocupaciones de los jóvenes ¿por qué? Inconscientemente los adultos intentamos alejar a nuestros jóvenes de temas dolorosos y conflictivos porque creemos que así les protegemos, pero no siempre es el camino correcto.

Los jóvenes tienen derecho a saber que existen problema as reales como la violencia de género, el bullying, la muerte o los conflictos bélicos. Y tampoco podemos tratar temas como el desarrollo de la sexualidad, la homosexualidad o transexualidad como tabú. Si desde la juventud tratamos estos temas con naturalidad y hacemos que formen parte de la vida de los adolescentes, formaremos personas comprometidas con la ética y la moral, con una mente abierta y les ayudaremos a pensar y recapacitar.

Por esta razón los libros para los jóvenes no deben mostrar un mundo en el que el protagonista vive ‘’entre algodones’’. A los jóvenes se les puede hablar de cualquier tema siempre y cuando utilicemos un tono y lenguaje adecuado.

La importancia de los diálogos

En la literatura juvenil los diálogos de los personajes adquieren una importancia extra. Gracias a los diálogos enganchamos más a los lectores, desarrollamos la trama de la historia, se revela la forma de expresarse de los personajes, sus pensamientos, inquietudes… es muy normal que la mayor parte de texto que escribas sean conversaciones de los personajes.

El lector se introduce de lleno en la acción gracias a su identificación con los personajes, por lo que incluso deja de ser el mismo para ser el propio protagonista de la novela. La emoción y los sentimientos intensos son la clave de los diálogos de la novela juvenil.

Evita los estereotipos y resuelve la trama.

Los personajes no deben ser estereotipos, debes añadir matices para diferenciar tu personaje de otros. El protagonista también se equivoca, sufre y finalmente se enfrenta al conflicto (lo resuelva o no). Pero no lo hace todo solo, es ayudado por otros personajes que lo acompañan durante la trama. Con estereotipos no conseguirás que el lector desarrolle su interés porque probablemente se imaginará las acciones que lleva a cabo el personaje estereotipado.

 

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